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Celebrando la relación amorosa que establecí conmigo misma


Nuevamente 14 de febrero, día del amor y la amistad, y habrá quienes lo celebren en pareja, con amigos, con la familia, o solos. (Sí, solos).

Hace unos años, antes de comprometerme y ser madre, celebraba los 14 de febrero con mis amigos de colegio o con los de la universidad -claro, con los que estaban solteros-, mientras que la mayoría de mis amigos o familiares cercanos, la pasaban en pareja. Generalmente -o da la casualidad- las relaciones que tuve terminaban antes de un 14 de febrero, o me enemistaba y así, mi ex aprovechaba en pasarla con su otra enamorada.

Aunque en esas fechas, me mostraba muy feliz y alegre, en el fondo me sentía triste y sola porque, anhelaba estar con alguien que me sorprendiera con rosas, chocolates y un super peluche. Y después de unas cuantas copas, algunos, al igual que yo, terminábamos llorando, escuchando y cantando baladas, bachatas, rancheras, entre otras tristes canciones.

Yo creía que no era lo suficientemente bonita o atractiva para estar con alguien, y buscaba hacer dietas “mágicas” para bajar de peso, pensando que, tal vez así, me podían querer. Hasta que un día, me encontré con el libro de Louise Hay “El poder está dentro de ti”, y fue, al leer ese libro que me di cuenta que, no sabía amarme, que no me aceptaba, que me auto saboteaba, y por ende, fracasaba en mis relaciones de pareja. En paralelo a ello, empecé la psicoterapia, y luego de varias sesiones y de seguir leyendo a Risso (el libro “Enamorándome de mí”), APRENDÍ A AMARME, PASE LO QUE PASE. Fue ahí cuando inicié un gran romance conmigo misma, y es que:
- Aprendí a mirarme amorosamente en el espejo.
- Dejé de criticarme, de juzgarme, de decirme que “cuando baje de peso” me gustaré más.
- Empecé a aceptarme tal como era, en ese momento.
- Dejé de compararme con otras mujeres y, me di cuenta, que no hay mujeres mejores, peores, ni parecidas. Algunas tenemos el alma “rota” o estamos heridas.
- Ya no estaba para cualquiera, y ya no permití ser el “entretenimiento” o “pasatiempo” para algún ex o saliente que estaba “aburrido”.

Amé -realmente amé-, y AMO, hasta el día de hoy, estar conmigo. Abrazo con amor aquellos momentos, en los que, ya amándome disfrutaba de mi compañía. Estuve dos años sola -perdón, CONMIGO-, feliz, a gusto. Cuando decidí que ya era hora de tener una pareja, mi psicoterapeuta, en ese entonces, me dijo: “Pronto encontrarás a alguien porque estás en apertura”, y volví a ver a mi actual pareja y padre de mi hija (estudiamos en el mismo colegio de pequeños). Me enamoré con el corazón y la cabeza, y no me equivoqué. Desde ese momento, no hay 14 de febrero que no la pase conmigo, con él y con nuestra amada hija. ¡Ah! Y pesé a que él dijo no ser detallista, supe lo que es recibir rosas, chocolates y un super peluche.

Cindy Cotrina 
Psicóloga y Psicoterapeuta.